Lavado de motor con agua: Consiste en la aplicación de un desengrasante dieléctrico y agua a presión, esto nos ayuda a conservar la estética del motor, así como a detectar problemas en el motor como fugas de cualquier tipo de fluido.
Lavado de motor en seco: Consiste en la aplicación de un desengrasante dieléctrico y un cosmético abrillantador. Este sistema es ideal para vehículos sofisticados que tienen componentes electrónicos muy sensibles al agua, evitando que estos se pudieran estropear.

